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Importancia del Curriculum

TEORÍA CURRICULAR

 

A continuación se presentan las definiciones de mayor  relevancia para  la comprensión del currículo, los cuáles abarcan su definición, tipos de currículo; así como las distintas fuentes de las cuales emanan cada uno de sus elementos que permiten  la integración de un currículo formal.

 

CONCEPCIONES

El término currículo es entendido como un medio para hacer aplicable escribiendo1el que hacer de una institución educativa y para transmitir el conocimiento, con el fin de formar personas que respondan a demandas de la sociedad, que contribuyan al mejoramiento y al cambio de la misma. Cabe mencionar que el impacto del currículo no solo se hace evidente en los educandos sino también en los docentes, en general en toda la comunidad educativa.

 

Ahora bien, para que fuera definido el término currículo surgieron algunas interrogantes como: ¿Qué papel juega el currículo en las actividades educativas?, ¿Qué elementos incluye?, ¿Qué es el currículum?. Las cuales son difíciles de contestar, debido a las variadas concepciones que existen, aunque se puede reconocer que en la mayoría de los autores recaen en la idea de que es una planificación en cuanto a previsión anticipada. Pero su polisemia abarca desde un diseño global de metas educativas, hasta la totalidad de acontecimientos escolares y extraescolares a los que se ven sometidos los alumnos dentro del proceso educativo. Dependiendo de la institución o el especialista se definirá este concepto.

 

De currículo se está hablando más precisamente desde comienzos del siglo XX y se puede notar que su concepción ha ido cambiando y evolucionando a medida que han surgido nuevas propuestas educativas, es así como en épocas pasadas se escuchaba hablar de un currículo creado por personas ajenas a la institución educativa, currículos que eran diseñados por agentes externos que podrían no ser conscientes de las reales necesidades educativas de la comunidad en general.

 

Desde la década de los 50 se comienza a definir lo que es el currículum, y surgen así algunos especialistas que empiezan a escribir a cerca del currículum, como Ralph Tyler y su libro “Principios básicos del currículum”(1949), a partir de los años 60s hubo mayor debate y teorización a cerca del campo curricular, entonces surgieron algunas disyuntivas del currículum, como: ¿El currículum debe proponer lo que se debe de enseñar, o lo que los alumnos deben de aprender?, ¿El currículum es lo que se debe de enseñar o aprender o incluye el cómo, las estrategias, métodos y procesos de enseñanza?, ¿El currículum es algo especificado, delimitado y acabado que luego se aplica, o algo abierto que se delimita en el proceso de aplicación?

 

Fue a partir de aquí cuando diferentes autores hicieron su clasificación del concepto de currículum, como W. Pinar (1983), la cual divide el concepto en tradicionalistas, empiristas y reconceptualistas; Margarita Panzsa (1990) , la cual dividía el currículum como contenido de la enseñanza, como plan de instrucción, como experiencia, como sistema, como disciplina; Cascante (1995), como contenido este a su ves se divide en diferentes concepciones, tales como: perenealista, esencialista, la estructura de las disciplinas y la vuelta a lo básico, el currículo como plan de instrucción, como sistema tecnológico, como conjunto de experiencias y como reconstrucción del conocimiento.

 

Como puede observarse el concepto de currículo no se puede clasificar dentro de alguna de estas concepciones, puesto que su concepto es más amplio y, aunque estos autores aportaron bastante para la definición del currículum, quedaría muy limitado en alguna de éstas. Más bien es un conjunto de todas estas clasificaciones.

 

El concepto de currículo supera la estructura y va mas allá de una simple guía o programación, reúne unas características que lo hacen eficiente para las necesidades de la comunidad educativa, una de ellas es la flexibilidad, ya que, el currículo debe estar atento a todos los cambios que se dan en el sistema educativo  y en la sociedad, por lo tanto no debe ser algo rígido y eterno sino que debe estar en permanente desarrollo y mejora; otra característica del currículo es la interdisciplinariedad, la cual permitirá un pensamiento cooperativo y una construcción colectiva del mismo, buscando integrar las diferentes disciplinas y alcanzar la unidad en la diversidad; además, el currículo debe estar acorde y responder al objetivo y a los principios de la institución educativa.  J. Londoño (2001)

 

Entonces, para que el concepto de currículum quede comprendido es necesario mencionar a cerca de las diferentes funciones del currículum: la primera función es explicitar el proyecto, esto es las intenciones y el plan de acción que presiden las actividades escolares; debe de contener una guía para los encargados de desarrollarlo, es decir, un instrumento útil para orientar la práctica pedagógica, y para esto debe de tener en cuenta las condiciones reales en las que va a tener que llevarse a cabo el proyecto, situándose en las intenciones, los principios, las orientaciones generales y la práctica docente.

 

TIPOS DE CURRÍCULO

Ahora bien, siendo conscientes de lo amplio y diverso que es el currículo se hace necesario curricula2abordarlo desde sus tipos, es decir, desde la diversidad teórica sobre el currículo se pueden dar diferentes clasificaciones. Algunas de ellas son: el currículo formal / oficial, operacional, oculto, nulo, extracurrículo, modular y por asignaturas.

 

Según Arrieta y Meza (2000) se presentan los significados de cada uno del currículum más utilizados por las instituciones educativas que son:

 Currículum Oficial: Descrito en forma documental, a través de planes y programas, materiales didácticos sugeridos, guías curriculares y los objetivos que el sistema educativo vigente aspire alcanzar mediante la aplicación de esos planes. La experiencia nos ha demostrado que el currículum oficial no es inflexible, ya que en la puesta en práctica de lo planificado intervienen diversos elementos humanos, materiales y circunstanciales que lo hacen dinámico, y por lo tanto, sujeto a modificaciones valederas.

Currículum Operacional: Currículum incorporado en las prácticas y pruebas de enseñanza reales; también denominado currículum pertinente (Arrieta y Meza: 2000), concebido como el resultado de la aplicabilidad y utilidad del currículum, cuando se pasa de la teoría (como estudiantes universitarios) a la práctica (en el desenvolvimiento como profesionales).

 Currículum Oculto: Representado por las normas institucionales y valores no reconocidos abiertamente por profesores y funcionarios escolares; su profundidad e impacto a veces llegan a resultar mayores que los del currículum oficial.

Currículum Nulo: Tema de estudio no enseñado (Eisner, 1994), o que siendo parte del currículum no tienen aplicabilidad ni utilidad aparente, llegando a considerarse como materias y contenidos excesivos.

Extra Currículum: Son las experiencias planeadas, externas al currículum oficial, es de carácter voluntario y está vinculado con los intereses estudiantiles.

Definitivamente todo currículo debe de incluir un plan de estudios, debe de realizarse en función con los objetivos, pero en esencia, debe tener presente el desarrollo integral y el desarrollo social, fomentando un espíritu cooperativo, independiente, autónomo y  crítico, para que pueda aplicarse de la mejor manera.

 

Por todo lo anterior se puede notar la importancia del currículum dentro de las instituciones educativas, ya que es la razón de ser, la base, puesto que en el se plasman todas las actividades, planes, programas, lo que se ha de enseñar, como se ha de enseñar, cuando se ha de enseñar y qué, cómo y cuándo se ha de evaluar.

Por otra parte es importante destacar que el currículo debe de estar en permanente revisión y de hacerle sus respectivas mejoras de acuerdo a los resultados de la evaluación, puesto que, debe de responder a las demandas de la sociedad por la creciente competitividad y apertura de fronteras, y así ofrecer una mejor educación es por esto que el currículum debe hacerse pensado  no solo en las demandas locales, sino en exigencias a nivel mundial, es decir debe hacerse pensando en la formación de profesionales preparados para enfrentarse a las dinámicas que genera la nueva sociedad

 

FUENTES DEL CURRÍCULO

Suelen destacarse cuatro tipos de fuentes del currículo, cada una de las cuales,  realiza una aportación y proporciona una información específica para apoyar el tipo de currículo que ha de implementarse. A continuación se hace una descripción a cerca de las mismas.

 

FUENTE EPISTEMOLÓGICA

La fuente epistemológica engloba el problema del conocimiento humano y los criterios para clasificar los contenidos que los hombres elaboran en las diversas áreas del conocimiento  o conocimientodisciplinas.

 

Tiene tres vertientes que son: el conocimiento humano, la clasificación de contenidos y  el aspecto profesional.

 

CONOCIMIENTO HUMANO

 • Fue jerarquizado en cuatro niveles: el primero, se encuentran los hechos y habilidades específicas; en el segundo, principios e ideas básicas para otorgarle un contexto explicativo a los hechos; en el tercero, conceptos que son los sistemas complejos de ideas altamente abstractas y el cuarto, los sistemas de pensamiento que abarcan y explican desde una perspectiva holística, los anteriores niveles.

   El currículo es el traductor de los cuerpos de conocimiento que producen las sociedades humanas,  en un conocimiento académico susceptible de ser adquirido por el alumno.

 

CLASIFICACIÓN DE CONTENIDOS

Son clasificados en tres tipos:

• Conceptuales.- en ellos se encuentran los hechos y conceptos para conocer una realidad y moverse en ella. Se caracterizan por ser más específicos.

• Procedimental.-  procedimientos que consisten en una serie de pasos, reglas y acciones encaminadas a obtener un resultado o producto. Aquí interesa el saber hacer algo, que abarca una gran gama de habilidades cognitivas y destrezas básicas.proceso

• Actitudinal: son tendencias o disposiciones adquiridas y relativamente duraderas, a evaluar de un modo determinado un objeto, suceso o situación y actuar acorde a dicha evaluación.

 

ASPECTO PROFESIONAL

• El propósito principal es abordar la selección y organización de los contenidos curriculares desde la perspectiva de una profesión.

• Se espera que el  profesional posea una formación científica, humanista y tecnológica, pero además establezca una comunicación entre esa formación y las necesidades laborales y sociales.

• La práctica profesional, es un conjunto de actividades y quehaceres propios de un tipo en particular de ocupación, que se ejerce con un alto grado de complejidad en determinado campo de actividad  humana.

• Perfil del egresado, es una  presentación del sujeto que las instituciones buscan formar y sus modos de integración en el ámbito social.

 

FUENTE SOCIOCULTURAL

 En ella se analizan los requerimientos sociales y culturales que el medio formula a la escuela, los cuáles son un conjunto de conocimientos, valores, actitudes, procedimientos y destrezas que contribuyen a la socialización del alumno dentro de las pautas culturales de una comunidad.

manosPor lo tanto el currículo se  convierte en la instancia mediadora entre la institución y la sociedad el cual adquiere  un Carácter crítico en el cual se llegue a analizar y entender ciertos valores establecidos; así como un Carácter conservador: el cual consta de comunicación de conocimientos, habilidades y técnicas, valores e ideologías.

 

La perspectiva del currículo debe de tomar en cuenta varios factores:

 

VALORES Y ACTITUDES

• Sentimiento de solidaridad y justicia.valores

• Respeto a los demás.

• Sentido de responsabilidad.

  Estima del trabajo humano y sus frutos.

• Defensa de la paz.

• La conservación del entorno.

• La identidad y la dignidad cultural de los pueblos.

 

RESPECTO AL MAESTRO

• Ponerse al corriente con la renovación de las disciplinas básicas.

• Iniciarse en disciplinas nuevas.

• Asimilar una nueva pedagogía basada en la interdisciplinariedad.

• Preparar a los alumnos para  la selección y utilización crítica de la información.

• Colaboración con los padres y la comunidad, etc.

 

 

FUENTE  EPISTEMOLÓGICA

Enfrenta a la toma de decisiones sobre los contenidos relacionados con un saber y un saber hacer específico. El saber corresponde a la estructura interna de las disciplinas, de conocimientos que sustentan el plan curricular y una formación específica. El saber hacer se refiere a la dimensión profesional del currículo.

 

El aspecto epistemológico trata el problema del conocimiento  y los criterios para clasificar los contenidos  para que puedan ser adquiridos por el alumno, es por eso que se deduce que el currículo  es el traductor de dichos conocimientos,  que los transforma a  susceptibles  para su adquisición por parte del educando.

 

Es necesario que los contenidos sean transformados de acuerdo al contexto de un programa  y currículum de una carrera determinada para darle sentido a los aprendizajes y enseñanzas. Los contenidos son clasificados en:

Saber teórico-conceptual: Es decir los que proviene de las ciencias y sus ramas auxiliares que buscan explicar determinado sector de la realidad. Comprende dos dimensiones; conocimientos y estructuras, el primero con diferentes niveles de abstracción, por ejemplo, leyes, conceptos, información específica, en cambio el segundo integra, relaciona y da coherencia a los conocimientos, por ejemplo, teorías, modelos, taxonomías, listas, etc.

Saber técnico práctico: Son contenidos acerca de tecnologías, técnicas, métodos procedimientos, lenguajes y artes que tiene como finalidad dominar su aplicación para resolver determinados procesos.

 

Además de los saberes antes citados  existen contenidos de suma importancia para el currículo como el saber aprender y el campo valorativo. El saber aprender implica habilidades intelectuales y estrategias cognoscitivas indispensables para la adquisición de contenidos o la resolución de problemas. El campo valorativo abarca la interpretación ética  y la adquisición de valores.

 

En cuanto a la formación profesional es necesario que esta abarque el aspecto científico, humanístico y tecnológico, pero al mismo tiempo que  este vinculado con las necesidades laborales y sociales.   Es por eso que es necesario que se lleven a acabo prácticas profesionales, que son actividades y quehaceres propios de una ocupación que se realizan  en un campo  de actividades determinado.

 

Otro punto importante es el perfil de egreso que se conforma por una serie de saberes teóricos conceptuales, técnico prácticos y actitudinales que integran la formación especializada.

 

Elementos

Se consideran elementos del currículo al conjunto de componentes mínimos que integran cualquier currículum educativo: los objetivos, los contenidos, la metodología y la evaluación.

 

Objetivos.

 Aunque existen muchas formas diferentes de definirlos y describirlos, en función de cuál sea el modelo o “paradigma” de enseñanza y aprendizaje del que se parta, se puede entender los objetivos del currículum como las intenciones que presiden un proyecto educativo determinado y el conjunto de metas y finalidades en que dichas intenciones se concretan. Los objetivos definen lo que queremos conseguir, el “para qué” de la acción educativa.

 

Dado que buena parte de los desarrollos teóricos y aplicados en este terreno se produjeron en los años sesenta y setenta, bajo el influjo del paradigma conductista sobre el aprendizaje y la enseñanza, para muchos hablar de objetivos es exactamente igual que hablar de conductas que un alumno debe mostrar al finalizar una unidad de aprendizaje. Esto es, equivale a hablar de objetivos operativos, que definen las metas de la enseñanza en términos de conductas observables y medibles que debe mostrar el alumno.

 

 Desde los años ochenta, sin embargo, tanto la evolución de la psicología del aprendizaje, como la sociedad, han hecho que la manera de entender los objetivos se vaya modificando de forma sustancial. Así, hoy se tiende a hablar de los objetivos del currículum no en términos de conductas, sino en términos de competencias y capacidades.

 

 Desde luego, el desarrollo de competencias y capacidades supone la adquisición por el aprendiz de nuevas conductas, pero no puede reducirse a ellas: es perfectamente posible mostrarse capaz de, por ejemplo, resolver un problema, a través de medios diferentes, usando conocimientos diferentes y estrategias diferentes, por lo que, si lo que  interesa es que el alumno aprenda a resolver problemas, no tienen sentido definir los objetivos en forma de una determinada conducta, exactamente la misma para todos. 

 

Este ha sido un cambio que se ha venido produciendo en todos los niveles y tipos de enseñanza, pero muy especialmente en las enseñanzas con un carácter principalmente profesionalizador, en la medida en que la evolución económica y tecnológica ha convertido en obsoletos los viejos modelos orientados a la formación de especialistas que debían desarrollar una determinada actividad muy concreta a lo largo de toda su vida.

 

Según Contreras( 1991) La formulación de los objetivos curriculares en términos de competencias más o menos amplias no es, por tanto, una moda ni un capricho de los expertos en pedagogía, sino una auténtica necesidad impuesta por las demandas de la sociedad actual a los procesos de formación, e implica un cambio de enfoque desde una enseñanza centrada en los contenidos (en la materia) a otra centrada en el desarrollo de determinadas capacidades cognitivas, motrices, interpersonales…(es decir, centrada en el alumno) que se consideran relevantes por uno u otro motivo.

 

CONTENIDOS

Este modo de entender los objetivos ha afectado de forma singular al segundo de los elementos básicos del currículo, los contenidos, que en los modelos de enseñanza anteriores eran considerados el aspecto central de la enseñanza y el aprendizaje Frente a esa situación central en el currículo, cuando se piensa en la formación, en términos de un proceso orientado al desarrollo de capacidades o competencias, los contenidos se convierten básicamente en herramientas o instrumentos para ese fin.  Así, pues, los contenidos o materia de enseñanza se conciben en la actualidad como componentes de una determinada capacidad que deben ser aprendidos para el desarrollo de ésta. Según Contreras (1997)

 

 Como puede verse, los contenidos de la enseñanza no se entienden en la actualidad exclusivamente como conocimientos teóricos, sino como saber y saber hacer, es decir, como contenidos conceptuales y contenidos procedimentales.

 

 Los contenidos conceptuales, en primer lugar, son el conjunto de conocimientos teóricos que se pretende que sean adquiridos por el alumnado de un determinado proceso formativo, e incluyen tanto los conceptos propiamente dichos como los principios y teorías en que se organizan esos conceptos. Del mismo modo, la expresión contenidos conceptuales engloba aquellos conocimientos que no son otra cosa que datos que el alumno debe memorizar, aunque hay quien prefiere denominar a éstos últimos contenidos factuales (es decir, “hechos”), con el fin de dejar clara su diferencia con los anteriores.

 

En cuanto a los contenidos procedimentales, o procedimientos, constituyen el conjunto de saberes prácticos que forman la materia de un determinado proyecto de formación, es decir, no son otra cosa que las técnicas, métodos, estrategias, habilidades o destrezas que pretendemos que alguien adquiera a través de un programa de enseñanza.

 

Hay que decir, sin embargo, que los contenidos conceptuales y procedimentales no bastan por sí solos para desarrollar una capacidad, ya que la actividad humana requiere también ciertos hábitos, ciertos valores, ciertas actitudes… que son lo que conforma los llamados contenidos actitudinales.

 

 Este último tipo de contenidos son necesarios en cualquier currículo formativo no sólo por ese carácter instrumental al que acabamos de aludir (uno no puede orientarse correctamente si no procura ser preciso en sus observaciones, por ejemplo), sino también porque muchos de ellos se precisan durante el proceso de aprendizaje. Es por ello por lo que, a veces, algunos se refieren a este tipo de contenidos como los que conforman un saber estar y saber ser, que sería complementario del saber y del saber hacer que representan los conceptos y los procedimientos.

 

METODOLOGÍA.

Si los objetivos definen el para qué enseñar y los contenidos el qué enseñar, la metodología podríamos describirla como lo que define el cómo enseñar, es decir, constituye aquel elemento del currículum que especifica las actividades y experiencias más adecuadas para que los diferentes tipos de contenidos se aprendan adecuadamente y sirvan, realmente, al desarrollo de las competencias y capacidades que se pretende desarrollar en el alumnado.

 

Según Antunez (1997)el elemento metodológico Incluye, por tanto, los siguientes elementos al menos:

 

1) Principios metodológicos: Llamamos de este modo a una serie de ideas clave que, siendo aparentemente muy teóricas y abstractas, determinan en realidad todas las actividades que se llevan a cabo en cualquier programa de enseñanza. Incluso si no somos conscientes de ello, ya que enseñar supone siempre elegir y toda elección de un material o de un modo de enseñar algo se hace siempre desde un determinado principio que uno asume como adecuado.

 Por ejemplo, si vemos que un alumno no aprende adecuadamente un contenido, podemos limitarnos a hacer que haga más actividades o que estudie más, podemos graduarle los contenidos más minuciosamente que al principio y dedicar más tiempo a ellos o podemos buscar otra manera de enseñar los mismos contenidos en el mismo tiempo… pero ninguna de estas decisiones se hace al azar, sino que responde a una manera de entender cómo se enseña y cómo se aprende algo, que es lo que definen los principios metodológicos.

 

2) Métodos, estrategias y técnicas didácticas: Los principios anteriores no son suficientes, ya que no expresan sino ideas fuerza, ideas generales acerca de cómo proceder en la enseñanza, de modo que deben concretarse y un mismo principio puede dar lugar a diversos métodos docentes, que usarán de determinadas estrategias y técnicas didácticas, es decir, procedimientos concretos de enseñanza.

 

Por ejemplo, la idea de que a leer se aprende aprendiendo primero las letras y los sonidos que representan y aprendiendo luego a unir esos sonidos es un principio general, que puede dar lugar a diferentes métodos (los que empiezan por las letras, los que empiezan por los sonidos, los que empiezan por las sílabas…), cada uno de los cuales utilizará determinadas estrategias y técnicas (a veces las mismas en un orden diferente), como exagerar los sonidos al principio, jugar a buscar las palabras que empiezan por el mismo sonido, hacer que el maestro sirva de modelo al niño, etc.

 

3) Actividades y experiencias de aprendizaje: Todo lo anterior, en la práctica diaria, supondrá además que el docente seleccione o invente actividades y experiencias concretas que propondrá a sus alumnas y alumnos para conseguir lo que desea… que es a lo que uno se dedica directamente cuando desconoce los entresijos el proceso de enseñanza y aprendizaje, aunque debería ser el paso final en un proceso de enseñanza bien organizado.

 

4) Recursos y materiales didácticos que se emplearán: Aunque a veces se deja de lado este elemento al considerar la cuestión metodológica en la enseñanza, lo cierto es que la selección y elaboración de materiales y recursos para la enseñanza es un aspecto esencial del cómo enseñar, ya que no hay materiales neutros. Esto es, los materiales didácticos no siempre sirven o no lo hacen, al menos, del mismo modo para cualquier método, sino que lo facilitan, lo dificultan o, en casos extremos, lo hacen imposible. Por eso es fundamental incluir su selección como un aspecto esencial en el proceso de planificación de la enseñanza.

 

Junto a estos cuatro componentes de la metodología, podríamos incluir también aquí las decisiones relativas a la organización didáctica de los espacios, tiempos recursos y agrupamientos de alumnos, aunque éste es un componente relacionado con el currículo, pero diferente.

 

2.4.4 Evaluación

 

Como último elemento básico del currículum, aunque no por ello menos importante, se tiene la evaluación, que hace referencia a los procesos de control y reformulación del proceso de enseñanza y aprendizaje. Y se dice proceso de enseñanza y aprendizaje porque, a diferencia de lo que ocurría en los modelos curriculares tradicionales, hoy se considera que:

 

a) Una evaluación auténtica no puede reducirse a examinar y calificar los resultados obtenidos, el “rendimiento” del alumnado, aunque éste sea un aspecto de gran importancia, sino que debe incorporar un análisis y valoración del proceso que ha llevado a esos resultados.

 

b) Del mismo modo, al examinar el proceso la evaluación no puede limitarse a lo que el alumno ha hecho o dejado de hacer, sino que debe incluir también, y en el mismo nivel de importancia, la propia enseñanza, tanto en lo que se refiere a su planificación como en lo relativo a su desarrollo práctico a lo largo del curso de formación seguido.

 

Se deben evaluar, pues, tanto los resultados como los procesos y tanto el aprendizaje como la enseñanza, y unos y otros deben evaluarse con una doble perspectiva: formativa y sumativa.

 

Cuando hablamos de evaluación sumativa nos estamos refiriendo a lo que todos conocemos, es decir, a la evaluación que se hace con carácter final y para comprobar si se han alcanzado los objetivos previstos (lo que supone una evaluación, sobre todo, de los resultados del alumnado o evaluación del rendimiento final del mismo), mientras que cuando hablamos de evaluación formativa nos referimos a una evaluación en su sentido más “educativo”, esto es, como medio para detectar aciertos y fallos y, en consecuencia, para poder poner remedio a lo que va mal y optimizar lo que va bien (lo que equivale a hablar de una evaluación que incluye de forma central los procesos, además de los resultados, y la enseñanza, además del aprendizaje).

 

Aunque tiende a hacerse un paralelismo entre evaluación formativa y evaluación continua o de seguimiento, por un lado, y evaluación sumativa y evaluación final, por otro, lo cierto es que son dos cosas diferentes: un proceso de enseñanza bien llevado a cabo requiere hacer evaluaciones al principio (evaluación inicial), durante el proceso (evaluación continua o de seguimiento) y al final del mismo (evaluación final), pero las tres tienen al mismo tiempo una dimensión formativa y una dimensión sumativa, como podremos ver más adelante. Arrieta Meza, (2000).

 

 

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